Pero la investigadora Amy Cuddy demostró que dichas posturas también afectan los niveles de ciertas hormonas que afectan nuestro estado de ánimo.
Las posiciones corporales que adoptamos modifican el nivel de testosterona y cortisol en nuestro cerebro y esto modifica los sentimientos que tenemos hacia nosotras mismas.
En sus estudios demostró que las "posiciones de poder" impactan en el modo en el que nos vemos y en el que somos vistos.
Uno o dos minutos de alguna posición de poder puede cambiar significativamente el modo en el que se desarrolla nuestra vida.
¡¡¡¡A pararnos como la Mujer Maravilla!!!!

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